24/12/14

Niños y niñas vegetarianos 24-12-2014


Niños y niñas vegetarianos

Las dietas ovo lacto vegetarianas son, en general, saludables pero como con cualquier otro tipo de dieta, hay que seguir ciertas precauciones para hacerlas óptimas para la infancia.

Si los padres deciden una dieta vegetariana para sus hijos, deben éstos recibir supervisión médica más estricta en su desarrollo y tomar, en caso necesario, los suplementos de minerales y vitaminas adecuados

Desde hace varios años existe la tendencia cada vez más extendida de seguir modelos dietéticos vegetarianos; sin embargo, surgen las siguientes dudas: ¿Pueden los niños llevar a cabo estas dietas?, ¿Cuál es su efecto sobre su crecimiento y desarrollo?

Las dietas vegetarianas pueden ser afines a distintas tendencias: Ovo lacto vegetarianas, que consisten en el consumo de vegetales, productos lácteos y huevos; lactovegetarianas, que incluyen en vegetales y productos lácteos; y vegetarianas puras donde sólo se toman vegetales.


Los riesgos de una estricta dieta vegetariana en niños

Cuando se piensa en imponer una dieta diferenciada a un niño, sea por motivos culturales, filosóficos o religiosos, es necesario tener en cuenta, como prioridad máxima, su salud y su crecimiento.

En un estudio publicado por la revista British Journal of Nutrition en el mes de abril de 1996 se comparó la dieta de 50 niños vegetarianos con la de 50 niños no vegetarianos (omnívoros), de entre 7 y 11 años de edad. En el estudio se investigó el crecimiento y condición física de los niños, adolescentes y jóvenes adultos vegetarianos flamencos en la parte flamenca de Bélgica. Los resultados de esta investigación fueron presentados en el Tercer Congreso Internacional de Nutrición Vegetariana que se llevo acabo en la Universidad Loma Linda en California, marzo 24-26,1997.

Los resultados de dicho estudio apoyan la perspectiva que una dieta ovo lacto vegetariana proporciona un desarrollo y crecimiento físico adecuado.

En otro estudio publicado en la revista Pediatr Clin North Am de Agosto de 1995 se concluye que aunque la salud general y el desarrollo de los niños vegetarianos pudiera ser normal, presentan mayor riesgo de desarrollar deficiencia de hierro y ésta, a su vez, ocasionar un retraso en su desarrollo psicomotor, el cual puede ser reversible. También se ha identificado deficiencia de vitamina B12 que puede ocasionar la llamada anemia perniciosa y deterioración del estado neurológico. Se ha descrito también el raquitismo ocasionado por deficiencia de vitamina D. Además se ha reportado que el exceso de fibra en estas dietas puede restringir el consumo de calorías, especialmente en los primeros años de la vida.

El uso aleatorio de dietas no usuales pueden causar serios daños en la salud, como por ejemplo, deficiencia de ciertas vitaminas y minerales, esenciales para las primeras funciones del organismo; baja ingesta de calorías, que ocasionan un déficit de crecimiento durante la infancia y la adolescencia; restricción hídrica, que puede favorecer la disfunción renal.

De esta manera, la utilización de diferentes corrientes alimenticias debe ser objeto de reflexiones serias y contar con la asistencia de un profesional de la nutrición. El nutricionista debe considerar todos los factores relacionados, incluso los valores religiosos y simbólicos atribuidos a los alimentos, y no se debe olvidar que su rol fundamental es orientar a los individuos sobre la selección de alimentos, al igual que destacar las consecuencias derivadas de excluir o valorar en exceso determinados nutrientes.

Son numerosos los investigadores y profesionales de la salud que coinciden en afirmar que el vegetarianismo, en su forma más pura, está absolutamente contraindicada para toda la población en general y para los niños en particular, debido a que se trata de una dieta incompatible con las necesidades de cualquier persona en desarrollo.

La total restricción de productos animales puede incluso ser perjudicial para el feto cuando es practicada por la embarazada. Y en niños y adolescentes, les puede resultar pernicioso, ya que les puede causar atraso en el crecimiento, alteraciones graves de varios órganos, como el intestino, deficiencia inmunológica, anemia...

Si no se satisfacen las necesidades energéticas, las proteínas del cuerpo son degradadas para producir energía y esto crea problemas adicionales (pérdida de peso, privación de masa muscular...). Por ese motivo, la ingesta adecuada de energía debería ser la principal consideración en la planificación de una dieta vegetariana.


Componer una dieta vegetariana equilibrada para niños


La opción de una dieta vegetariana en la infancia será la menos restrictiva, la ovo lacto vegetariana, que incluye vegetales combinados con lácteos y huevos, pero igualmente es recomendable consultar a un nutricionista para informarse sobre las cantidades consideradas seguras para el desarrollo normal del niño.

Para asegurar que una dieta vegetariana sea adecuada en energía y nutrientes, se han de seguir algunos principios:

Todas las comidas principales (desayuno, comida y cena) deben contener siempre al menos un alimento de cada grupo de abajo:

Grupo de los Energéticos:
Alimentos que proveen “energía” para el niño. Por ejemplo: cereales (arroz, maíz, trigo...) y derivados (pasta italiana, pan, galletas, cereales de desayuno...), tubérculos (patata, mandioca, boniato...), legumbres, aceite de oliva y semillas, frutos secos y dulces (con moderación).


Grupo de los Constructores:
Alimentos que proveen “proteínas” que ayudan en la construcción del cuerpo, músculos, sangre, cabellos, etc. Por ejemplo: leche y derivados (yogur, queso, cuajada...), huevos, cereales y derivados y legumbres (ambos alimentos bien combinados para asegurar una proteína de calidad)..


Grupo de los Reguladores:
Alimentos que poseen vitaminas y minerales y fibra abundante, que regularán las funciones del cuerpo como la digestión, respiración y circulación de la sangre. Por ejemplo: todas las frutas, verduras y hortalizas.

Un aspecto que debe ser considerado en una dieta vegetariana es la digestibilidad y calidad proteica. La calidad de la proteína depende tanto de la digestibilidad como de la composición de aminoácidos. Los alimentos vegetales como cereales y legumbres son deficitarios en uno o varios aminoácidos esenciales. Cereales y semillas son deficitarios en lisina y legumbres, tubérculos y frutos secos, lo son en metionina. No obstante, la combinación de unos alimentos con otros (por ejemplo, cereales con leguminosas) en un mismo plato proporciona una proteína completa puesto que se complementan los aminoácidos.

Las exigencias nutricionales son mayores durante la infancia que durante cualquier otro período. Al mismo tiempo, la capacidad del estómago es limitada, así las fuentes de alimentos deben proporcionar calorías y nutrientes suficientes en un pequeño volumen. No se debe exagerar en los alimentos ricos en fibra, porque ésta interfiere en la absorción de numerosos nutrientes y en exceso puede provocar gases, aumento de la motilidad intestinal e incluso diarrea.

Dado que la dieta ovo lacto vegetariana excluimos todo tipo de pescado, la dieta debe contemplar alimentos ricos en ácidos grasos esenciales y de la familia omega 3, como son los frutos secos y los aceites de semillas (girasol, maíz, soja, nuez...).

Los requerimientos de calcio se satisfacen si se ingiere diariamente leche y derivados (yogur, queso, cuajada...) o productos derivados de la soja, como batido de soja, tofu..., enriquecidos en dicho mineral. La vitamina D, imprescindible para la asimilación del calcio se encuentra presente también en los lácteos y la mantequilla. Además, la exposición controlada al sol asegura la formación endógena de esta vitamina.

La dieta cubre la exigencia de vitamina B12, si incluye huevos y lácteos, productos de origen animal, fuente segura de dicho nutriente. Se han encontrado trazas de vitamina B12 en derivados fermentados de la soja como el miso o el tempeh, así como en algas como la espirulina. Pero la presencia de dicha vitamina en estos casos es muy exigua, por lo que su aprovechamiento es discutible. Además, en dichos productos, la cantidad de B12 natural enumerada en las etiquetas es desorientadora porque está en forma inactiva y el cuerpo no la puede utilizar. Sólo aquellos productos procedentes de plantas enriquecidas en vitamina B12 contienen la forma activa de esta vitamina. .

No hay peligro de que la dieta vegetariana sea deficiente en hierro siempre y cuando incluya huevos, cereales integrales, legumbres, y éstos alimentos se acompañen de alimentos ricos en vitamina C, nutriente que potencia la absorción del mineral. Para esto, se debe tomar alguno de los siguientes alimentos, preferentemente con cada comida: tomate, brécol, melón, naranja u otros cítricos, kiwi, frutas tropicales. Asimismo, para proveer la cantidad de hierro necesaria, la dieta puede incluir: higos secos, ciruelas secas y pasas de uva, semillas de sésamo y soja. Los niños nacen con hierro almacenado en cantidad suficiente para cuatro a seis meses de vida. Después, es relativamente común que las dietas infantiles sean deficitarias en hierro, y el pediatra valorará la necesidad de suministrar suplementos adicionales de este elemento durante los dos primeros años. .

Tanto niños como adolescentes se deben acostumbrar a condimentar los platos con poca sal. La fuente principal de sodio en la alimentación es la sal. A menudo, para cubrir las necesidades orgánicas de sodio, es suficiente con la que hay naturalmente en los alimentos sin añadir más. .

Los alimentos dulces (azúcar, miel) y demás alimentos azucarados (dulces, mermeladas....), tomados con moderación son compatibles con un modelo de dieta saludable y equilibrada. .

El vegetarianismo, basado en principios sólidos de nutrición, puede ser una elección saludable, para niños y adolescentes. Bajo cualquier hipótesis, cuando hablamos de niños, la opción más saludable es aquella que incluye la mayor variedad de alimentos, cuantas menos restricciones mejor.

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