1/7/08

Las etiquetas sobre grasa trans se complican *

Las etiquetas sobre grasa trans se complican

Estudio señala que el panel de los datos nutricionales dificulta tomar decisiones saludables


 ¿Son 3 o 4 gramos de grasas trans en una porción de comida al horno o frita malos para usted o puede dejar de preocuparse?

Respuesta: Nunca es saludable porque ninguna cantidad de esta grasa artificial que obstruye las arterias es buena para usted.

Sin embargo, un estudio reciente sugiere que el panel de datos nutricionales que se encuentra a un lado de los productos del supermercado no hace un buen trabajo para dar a conocer este mensaje a los consumidores.

"Es muy engañoso simplemente dar una cifra", arguye Elizabeth Howlett, autora del estudio y profesora de marketing de la Universidad de Arkansas en Little Rock.

Su equipo halló que el consumidor promedio interesado en su salud con frecuencia resulta engañado por la información sobre grasas trans que se encuentra en el panel de datos nutricionales.

El problema principal es que, debido a que cualquier cantidad, por pequeña que sea, es mala para usted, no tiene sentido poner un porcentaje de "valor diario recomendado", como se hace con otros ingredientes como el azúcar, o las grasas totales o saturadas. Entonces, a los consumidores les queda una cifra, digamos 2, 3 o 4 gramos de grasas trans por porción, pero no tienen manera de saber qué tan poco saludable podría ser.

Además, en comparación con la cantidad de calorías o carbohidratos mencionados en el panel de datos nutricionales, que con frecuencia puede ser de docenas o de cientos de unidades, unos pocos gramos de grasa "trans" podrían parecer inofensivos, señaló Howlett. En ese contexto, los consumidores piensan con frecuencia que 4 gramos parece algo bueno, explicó.

En realidad, la American Heart Association establece que cualquier cantidad superior a 2 gramos diarios de grasas "trans" definitivamente es mala para usted y es preferible que la ingesta no suba de cero.

Sin embargo, el consumidor promedio no sabe esto. En un informe en una edición reciente de la Journal of Public Policy & Marketing, Howlett y sus colegas le pidieron a cerca de 600 adultos que evaluaran el valor nutricional relativo de varios tipos de galletas saladas a partir de las etiquetas de datos nutricionales que se manipularon para mostrar niveles diversos de grasas trans por porción.

Todos los participantes tenían buenas razones para permanecer saludables. En un experimento, los voluntarios eran diabéticos y en otro se les había diagnosticado enfermedad cardiaca.

Aún así, el equipo de Arkansas halló que, en ausencia de cualquier educación sobre la cantidad de grasa trans diaria que sea buena o mala, la mayoría de los participantes no logró relacionar 3 o 4 gramos de este tipo de grasa por porción con el riesgo cardiovascular.

"Cuando usted le dice a alguien que el nivel de grasa trans que contiene un producto y no se le da ninguna guía sobre cómo evaluar el significado de la cifra, se pueden apresurar conclusiones falsas", advirtió Howlett.

La adición de las grasas trans a la lista de ingredientes en el panel de datos nutricionales es el primer cambio importante en la etiqueta desde que la U.S. Food and Drug Administration la lanzó por primera vez en 1994. Howlett no ofreció una solución para hacer que la interpretación de la etiqueta fuera más fácil para los usuarios, aunque considera que "debe haber algún componente educativo o una campaña" si se hacen cambios al panel de datos nutricionales.

"Eso es algo que la FDA va a tener que resolver", dijo.

Una nota en la etiqueta sí pareció ayudar a los participantes a tomar decisiones más saludables sobre su comida, aseguró Howlett. Si en el empaque aparecía un letrero en el que el fabricante sostenía que el producto era "bajo en grasas trans" o "sin grasas trans", fue más probable que los participantes lo consumieran.

Howlett apoya el uso de esas afirmaciones, si son válidas, aunque anota que los consumidores de todos modos necesitan leer el panel de datos nutricionales con detenimiento. Esto se debe a que un producto podría no contener grasas trans pero de todos modos podría ser rico en grasas saturadas o azúcares poco saludables, señaló.

Determinar cuánta grasa trans hay en la comida de restaurante podría ser aún más difícil. "Los consumidores saben muy poco sobre alimentos no preparados en casa", señaló Howlett. "La información está ahí si los consumidores desean encontrarla, pero la mayoría no está los suficientemente motivado para buscar en internet exactamente cuántas calorías y gramos de grasa y grasa trans contienen los productos [de restaurante]".

Pero las consecuencias de no saberlo pueden ser terribles para el corazón. Según un estudio de 2006 del Center for Science in the Public Interest, un combo usual de tres piezas en Kentucky Fried Chicken contiene la asombrosa cantidad de 15 gramos de grasas trans.

En la ciudad de Nueva York, los comensales pronto van a encontrar que es más fácil evitar grasas trans en los restaurantes. A partir del martes, las autoridades sanitarias de esa ciudad están prohibiendo las grasas trans en los artículos de los menús de los restaurantes en la ciudad más grande del país. En Filadelfia se implantará una prohibición similar en septiembre.

Y en los supermercados, lentamente están mejorando las cosas. La mayoría de los fabricantes de alimentos procesados y empacados del país están comenzando a retirar las grasas trans de sus productos. Aún así, sigue siendo un componente principal de muchos productos. Por ejemplo la Garlic Bread Crust Pepperoni Pizza For One de Digiorno contiene 3.5 gramos de grasa trans por porción, así como 16 gramos de grasa saturada, según su panel de datos nutricionales. Los Drake's Coffee Cakes también contienen 2.5 gramos de grasa trans por porción (2 pasteles), según el panel de ese producto.

Todo esto significa que hay que hacer más para educar a los consumidores acerca de los peligros de cualquier nivel de grasa trans, advirtió Howlett. Considera que la FDA necesita aprender de la confusión actual que rodea las cifras de las grasas trans para ayudar a los consumidores a interpretar mejor el panel de datos nutricionales la próxima vez que se implemente algún cambio.

"Si va a haber más cambios, porque nadie sabe lo que van a encontrar después, también necesita haber algo de guía para los consumidores para que puedan evaluar esta información", señaló Howlett. "Estamos tratando de hacer saber que los consumidores necesitan tomar decisiones informadas cuando necesitan tomar una decisión".

http://healthfinder.gov/

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