19/12/17

Una cucharada de dulzura y salud [19-12-17]


Una cucharada de dulzura y salud

Muchas de las mieles adulteradas o “falsas” que se venden en el mercado son, en realidad, mezclas de miel con otros ingredientes, como el jarabe de maíz de alta fructosa (HFCS). Un estudio ha señalado que este jarabe se comporta en el cuerpo de manera muy diferente que la miel cien por ciento pura. Antes de elegir la miel que llevará a su mesa, considere lo siguiente:

* La miel es diferente al azúcar. Los azúcares complejos de la miel son absorbidos en forma diferente que el azúcar (sacarosa) y HFCS, uno de los ingredientes clave de las mieles adulteradas o falsas. Esto genera una diferencia para todos, especialmente para los diabéticos.

* La sacarosa se absorbe por ósmosis. Esto significa que cuando se digiere, ingresa directamente al torrente sanguíneo. En consecuencia, grandes cantidades de azúcares inundan el sistema. Esto provoca una reacción del páncreas que produce insulina en exceso. Generalmente, después se produce una caída a niveles inferiores de azúcar (provocada por la estimulación excesiva de la producción de azúcar/digestión rápida del azúcar).

* La miel se absorbe más lentamente que el azúcar. Los azúcares complejos y los rastros de minerales y vitaminas hallados en la miel ingresan al torrente sanguíneo más lentamente y es menos probable que provoquen un aumento repentino del azúcar o estimulación excesiva de la producción de insulina.

* La miel está menos procesada que otros edulcorantes. Es elaborada por las abejas y las personas sólo la envasan. Esto la transforma en uno de los edulcorantes disponibles más puros y menos procesados. La miel pura no contiene agregados.

* La miel es un alimento real. En ésta se encuentran pequeñas cantidades de vitaminas esenciales, como la B6, la tiamina, la riboflavina y el ácido pantoténico, al igual que minerales esenciales, como el calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, sodio y zinc. También transporta diversos aminoácidos, los componentes básicos con los que se elaboran las proteínas.

* El jarabe de maíz y otros carbohidratos refinados pueden aumentar el riesgo de diabetes y contribuir a elevar la obesidad epidémica. En 2004, investigadores en medicina de Louisiana State University publicaron un informe señalando que el aumento en el uso del jarabe de maíz con alta fructosa está vinculado con el aumento de la epidemia de obesidad. El artículo del doctor George Bray publicado en The American Journal of Clinical Nutrition señala que el estadounidense medio consume, como mínimo, 132 calorías de jarabe de maíz de alta fructosa al día. Muchos consumen más de 300. Además, como el jarabe de maíz refinado es muy económico, está en casi todos los productos alimenticios. Endulza cereales, barras masticables de granola, hamburguesas, galletas dulces, salsas para pastas y condimentos habituales, como ketchup y mostaza.

Cómo se produce

La miel comienza en el néctar de la flor. En la colmena, las abejas abanican el néctar con sus alas para evaporar la humedad y así la miel no fermenta ni se echa a perder. Las abejas, entonces, sellan el néctar concentrado y lo almacenan en panales con cera protectora.

Esto hace que la miel sea un alimento muy estable, preparado naturalmente para que dure años sin refrigeración.

Para producir miel, los apicultores primero quitan el armazón del panal de cada colmena y obtienen un líquido grueso y pegajoso del panal con un extractor, utilizando fuerza centrífuga. Luego pasan la miel por un filtro, la drenan en un tanque de almacenamiento y la envían a los envasadores de miel para su embotellamiento y distribución.

Gracias a que los panales son replegables, los apicultores pueden extraer la miel de las colmenas sin matar a las abejas, conservando una de las fuentes alimenticias más naturales del planeta.

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