5/2/17

Las gracias de las grasas [5-2-17]


Las gracias de las grasas

No todas las grasas son dañinas para la salud. Por eso no es conveniente tener un temor generalizado a todas ellas. Las grasas (técnicamente llamadas lípidos) en general son nutrientes importantes para las personas. Algunas de ellas, llamadas esenciales, no pueden llegar al organismo de otra manera que no sea a través de los alimentos (ácidos grasos linoleico y linolenico).

Las grasas que consumimos provienen del reino animal y vegetal, y constituyen una importante fuente energética para el organismo. Forman parte de la membrana celular de nuestras células y de diversas hormonas. Nos permiten, después de su ingestión, debido a su absorción lenta en el tubo digestivo, pasar un largo período sin la sensación de hambre, además de intervenir en el transporte de importantes vitaminas como la A, D, E y K.

Por lo tanto, es un error prohibirse de la ingesta de todas las grasas. Hacerlo trae consecuencias más dañinas que beneficiosas para la salud. Las grasas que deben evitarse por su asociación con enfermedad son principalmente los ácidos grasos trans, las que lamentablemente se ingieren en exceso en la actualidad.

Los ácidos grasos trans son ácidos grasos poliinsaturados que por medio del proceso industrial llamado hidrogenación se convierten en ácidos grasos menos insaturados, con cambios en la geometría de su configuración. Diversos estudios prospectivos han encontrado una asociación positiva entre el consumo de este tipo de ácidos grasos trans y el riesgo de enfermedad cardiaca. También se ha encontrado una asociación positiva con la incidencia de cáncer de mama y de colon.

Los ácidos grasos trans artificiales se encuentran en grandes cantidades en las margarinas y en muchas de esas cosas que encontramos ricas: galletas, donas, “comidas rápidas”, “palomitas“ de maíz, pasteles, tortas, bocadillos, y en general, en todos aquellos productos cuyo etiquetado señala que contienen grasa vegetal parcialmente hidrogenada.

Hay grasas que deben ingerirse siempre y en forma regular para conservar una buena salud. Entre ellas, la grasa de los pescados, del aceite de oliva, de la palta, de las almendras, nueces, avellanas, de las semillas.

Del concepto de que todas las grasas en la dieta son malas para salud, hay que pasar al concepto de que existen “grasas buenas”, que deben incorporase a la dieta para conservar la salud.

El problema de las grasas no es con la cantidad total de grasas que comemos, sino con la calidad de ellas. La gracia de las grasas es saber elegirlas.  

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