10/2/17

Comer en vacaciones [10-2-17]


Comer en vacaciones

Tanto si se está en la playa o en la montaña, como si se decide pasar las vacaciones en la ciudad, el no tener que trabajar supone que en muchos casos los horarios de sueño y de comidas sean diferentes a los del resto del año.

Sin despertador

Las vacaciones permiten estar en la cama casi hasta la hora que se quiera, no hay que madrugar para ir al trabajo, por lo que el día comienza unas horas más tarde. Las horas que transcurren hasta la comida no son tantas como las que existen en un día laborable, por lo que el desayuno no ha de ser excesivamente copioso. Puede resultar suficiente tomar un café con leche, con una fruta o un zumo y pan tostado, cereales o algún tipo de galleta. La hora de la comida normalmente es más tardía que durante el resto del año. En vacaciones se vive sin prisas por lo que es frecuente que no se coma hasta las 3 de la tarde. Dado que en estas fechas el calor aprieta, resultan realmente apetecibles platos ligeros y refrescantes a base de sopas frías o cremas de hortalizas, entre las que se encuentran algunas tan populares como el gazpacho o la vichyssoise. También se agradece poder disfrutar de una ensalada variada a la que se le puede añadir cualquier tipo de hortaliza, así como diferentes frutas o frutos secos e incluso tomarla como plato único si se incluyen en ella alimentos como pasta o arroz y atún, huevo, pollo... Otro plato único muy típico en verano son las paellas, que pueden estar preparadas a base de carne, pescado, marisco, verduras, y que además de resultar muy sabrosas y nutritivas son un buen modo de que los más pequeños comiencen a tomar alimentos que no son de su agrado "camuflados" en el arroz, como el pescado o la verdura.

Los segundos platos, aunque son más consistentes, por lo general apetece tomarlos a la plancha, al horno o a la brasa ya que las salsas de los guisos y estofados hacen al plato más denso y calórico, por lo que resultan más apropiados para los meses de frío. Una guarnición de pimientos, verduras salteadas, champiñones o diferentes purés, resultan un acompañamiento idóneo para estos alimentos a la plancha, enriqueciendo el plato desde el punto de vista nutricional y organoléptico.

Y de postre, nada mejor que las deliciosas frutas que nos ofrece el verano, a las que es realmente difícil resistirse. Son el mejor postre y tentempié, ya que además de ser ricas en agua contienen minerales, vitaminas y diferentes sustancias con acción antioxidante, además de contener cantidades interesantes de fibra. Un buen modo de aprovechar todas las propiedades nutritivas que poseen las frutas es tomarlas en forma de macedonia. La mezcla de color, aroma y sabor hace que éste sea un postre muy apetecible, pudiendo mezclar tantas frutas como se quiera: fresas, sandía, melón, kiwi, plátano, cerezas, etc.

Merienda y cena

Durante los días de vacaciones, el relax, el descanso y la falta de preocupaciones, consiguen que se disfrute de cada momento y que el descanso sea mucho más reparador que durante el resto del año. Muchas veces la falta de actividades que realizar, la necesidad de descanso o simplemente el aburrimiento, hacen de la siesta algo imprescindible durante las vacaciones. Es conveniente que ésta no dure más de 15 minutos y que no tenga lugar nada más haber comido, ya que de este modo pueden aparecer problemas digestivos, por lo que el resultado de la siesta puede ser el contrario al deseado.

A media tarde conviene tomar un tentempié antes de la cena, que podría estar compuesto por una pieza de fruta, un zumo, un yogur o un pequeño bocadillo. De este modo al llegar la hora de la cena no se siente sensación de vacío en el estomago y se puede disfrutar de ella plenamente. Para este momento, nada mejor que una ensalada completa que contenga alimentos proteicos como taquitos de queso, tofu o huevo entre otros. Pero en verano, las verduras no sólo sirven para elaborar ensaladas, sino que son un acompañamiento perfecto para cenas elaboradas con platos de huevo, seitán... Ya que cocinadas a la plancha, salteadas o incluso crudas, constituyen una guarnición muy sabrosa y nutritiva que además aporta un toque de color al plato haciéndolo mucho más apetecible.

Aunque ésta es una estación en la que el calor puede llegar a ser asfixiante, sobretodo dependiendo del lugar en el que se pase el verano, conviene no abusar de helados ni de bebidas alcohólicas para refrescarse. Es conveniente no olvidar la importancia de mantener una buena hidratación durante el verano, y para ello nada mejor que beber agua en cantidades importantes, incluso cuando no se sienta sed.

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