13/11/17

Hidratación, protección del sol y una buena nutrición, para una piel perfecta [13-11-17]

 
Hidratación, protección del sol y una buena nutrición, para una piel perfecta

En invierno también tenemos que cuidarnos de los rayos ultravioletas del sol e hidratar nuestra piel. El Tribuno consultó a dos especialistas salteñas que dieron tips para lucir radiantes y mostrarse saludables.
 "La superficie de la piel está compuesta por células muertas que actúan como una barrera y protegen los tejidos de lesiones e infecciones. Existen una serie de agentes externos que modifican esta protección y, con el tiempo, provocarán un deterioro en la piel que puede ocasionar molestias, afectar nuestra salud y finalmente, dar un aspecto deslucido que sin duda todos queremos evitar", dice la médica Loren Tanjilevich para hacernos tomar conciencia sobre la importancia del cuidado de la piel y ofrece una serie de recomendaciones para lucirla y tenerla más saludable.


¿Quiénes son los enemigos de la piel?


Los aceites de esta capa cutánea reducen la evaporación y ayudan a mantener la humedad en los estratos más profundos, dando a la piel un aspecto flexible. Sin embargo, una serie de agentes externos atentan contra nuestra protección natural.

  • El exceso de jabón en el cuerpo o el refregarse con fuerza o demasiada frecuencia elimina la protección grasa que defiende al organismo contra hongos y bacterias.
  • Los jabones germicidas barren las defensas naturales y los detergentes fuertes o perfumes de ciertos humectantes pueden irritar o secar la dermis.
  • Rascarse la piel seca puede provocar una infección con posterior desarrollo de cicatrices.
  • El clima extremo, ya sea el exceso de frío o calor produce resecamiento de la piel, lo que la hace más sensible y tirante. También el aire acondicionado, el humo del cigarrillo y la contaminación ambiental son perjudiciales, ya que contribuyen a que se obstruyan los poros con toxinas.
  • Una dieta poco equilibrada produce una piel de apariencia gastada y opaca. Es necesario incorporar al organismo vitaminas, nutrientes, aceites y minerales que son el combustible necesario para regenerar constantemente las células de nuestro cuerpo.
  • La deshidratación es uno de los factores principales que atentan contra el aspecto y la salud de la piel. Sin la dosis diaria de agua necesarias (más de 1,5 litros) la dermis se ve como una planta sin riego: mustia y debilitada. El agua se incorpora al organismo principalmente con el consumo de bebidas y la ingesta de frutas y vegetales.
  • La obesidad y la adolescencia son estados y etapas que afectan el aspecto de la piel, ya que hay una mayor cantidad de grasa en el organismo. Cuando esta proporción supera lo recomendable impacta tanto en la salud como en lo estético. Una dieta adecuada puede contribuir en mucho a revertir estos efectos.
  • La edad y el paso del tiempo disminuye la humedad natural de la piel. Las células se regeneran constantemente pero en las personas mayores, el organismo responde con más lentitud y lo hace más susceptibles de afecciones cutáneas.
  • El estrés, las intoxicaciones (con alimentos, bebidas o fármacos) y la falta de sueño influyen en el metabolismo, que no actúa con toda su potencia y esto repercute finalmente en el aspecto y la salud de la piel.


La alimentación

No solo son factores ambientales los que influyen en el aspecto sano de la piel. Sino que también depende del tipo de alimentación que se tenga y de la ingesta de cierto tipo de alimentos. Así lo afirma un estudio publicado en The American Journal of Nutrition.

Si has distinguido cuál es tu tipo de cutis o bien consultaste al médico y también sabes que la alimentación es un factor elemental para la salud y bienestar de la piel, puedes elegir cómo cuidarla.

12/11/17

Una nutrición saludable ayuda a sobrellevar la menopausia [12-11-17]


Una nutrición saludable ayuda a sobrellevar la menopausia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la menopausia como el “cese permanente de la menstruación debido a la pérdida de la actividad ovárica”. Este período, que inicia en promedio a los 51 años, marca el final de la vida reproductiva de una mujer y puede ser una etapa complicada debido a los cambios físicos que se presentan.

Según la doctora Ana Cruz, la menopausia suele provocar sofocamientos que pueden durar hasta tres minutos y vienen acompañados de "sudores, escalofríos, nerviosismo, irritabilidad, cefaleas, mareos y amortiguamiento de los miembros superiores". La sequedad vaginal y la pérdida de la masa ósea también pueden presentarse en esta etapa.

Hasta cierto punto estas molestias son inevitables, sin embargo, modificar los hábitos alimenticios y llevar una dieta rica en proteínas y vegetales es una buena alternativa para disminuir el malestar.

Cruz aconseja consumir bastante calcio y alimentos verdes como espinacas, brócolis, lechugas, o vainas. Otra recomendación es tomar el agua de hoja de higo y la soya, la cual se puede encontrar incluso en pastillas.

Así como hay productos que deben incluirse a la dieta cotidiana, también hay bebidas que se deberían suprimir, como es el caso del café y el alcohol. La idea es mantener una dieta equilibrada y dejar los malos hábitos como fumar.

Evitar situaciones de fatiga y tensión ayuda también a contrarrestar los achaques, aunque “los síntomas menopáusicos son variados y de intensidad diversa”, y varían dependiendo “de la personalidad de la paciente y la actitud frente al climaterio”, señala Cruz.

Mantener una actividad física permanente y realizarse chequeos médicos anuales que incluyan papanicolau, mamografía, densitometría ósea y perfil hormonal, son importantes para poder prevenir e intervenir a tiempo ante cualquier situación que se presente.

10/11/17

La nutrición, una aliada contra el hipotiroidismo [10-11-17]


La nutrición, una aliada contra el hipotiroidismo

Si bien es cierto el hipotiroidismo debe ser tratado por un endocrinólogo, una buena guía nutricional ayudará al paciente a bajar los triglicéridos y contrarrestar los síntomas de la enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el hipotiroidismo es el “agrandamiento del lóbulo lateral del tiroides, (...) lo que supone aproximadamente un aumento de cuatro a cinco veces del tamaño normal de la glándula”. Esta enfermedad se puede presentar a cualquier edad.

Según la nutricionista Francisca Cifuentes, “una persona con hipotiroidismo está cansada y tiende a engordar mucho”, por lo que una alimentación rica en fibras mejorará sustancialmente la salud del paciente, aunque recalca que a pesar de que la dieta es importante, no va a ser la solución.

Cifuentes indica que “en este tipo de personas hay que quitar los carbohidratos simples como el arroz, las harinas, el azúcar y las panelas”, porque al no ser utilizados como fuente de energía, se transforman en una reserva de grasa.

Lo recomendable para las personas con hipotiroidismo es consumir carbohidratos complejos, es decir alimentos que tengan abundante fibra como el garbanzo, el mote, los choclos, las habas, las arvejas, los vegetales, los tallos, las frutas y el pan integral.

Las grasas también son necesarias, pero hay que clasificarlas en dos grupos. Por un lado tenemos las grasas saludables que van a bajar los niveles de colesterol y que provienen del aceite de oliva, el aguacate y los frutos secos. En cambio, las grasas insaturadas como la mantequilla o el aceite normal deberían ser suprimidas de la dieta de un paciente con hipotiroidismo.

Según esta doctora, también se deben evitar las 'calorías vacías', es decir las que no aportan nutrientes al organismo, como los cachitos, las papas fritas y los snacks.

Cifuentes recuerda que en estos casos se debe aplicar una dieta 'hipocalórica', es decir comer menos cantidad de calorías para obligarle al paciente a consumir las calorías que se tienen de reserva”. Además se aconseja mantener un régimen de cinco a seis comidas diarias, donde el desayuno, almuerzo y merienda deben contar con una porción de carbohidratos, proteínas, vegetales y frutas.

Consumo de sal y salud [9-11-17]


Consumo de sal y salud

La campaña que han lanzado muchos Ministerios de Sanidad en contra de que la industria alimenticia mantenga niveles elevados de sodio en sus productos cuenta, desde ahora, con un poderoso aliado: los consumidores. Mientras las ventas de sal bajan en picado, suben las de los condimentos alternativos y los alimentos bajos en sodio, y es que desde hace años se asocia el consumo excesivo de cloruro sódico con la hipertensión arterial.

El salero tuvo épocas más dulces y pasa hoy por momentos amargos. En los últimos cinco años, las ventas de sal en el mundo han visto reducir su facturación en un 17%. La mala fama de la sal como precipitante de la hipertensión arterial y el riesgo cardiovascular ha calado hasta en las cestas de la compra. Aún así, las autoridades del Reino Unido consideran que los británicos siguen consumiendo demasiada sal. Un estudio epidemiológico revela que 26 millones de habitantes de aquel país toman más sal de la que debieran.
Los hombres consumen una media de 11g/día, mientras que las mujeres se quedan en 8,1g/día. El gabinete británico ya ha elaborado un libro blanco con objetivos de salud en el que se especifica que el consumo medio diario de sal de los británicos debe quedar rebajado a 6 gramos. Sin embargo, no va a ser tan sencillo. El 75% de la sal ingerida es «invisible», forma parte del contenido de galletas, pan, alimentos preparados o en conserva, por lo que el Gobierno británico ha implicado ya a medio centenar de industrias alimenticias para que disminuyan el contenido de sodio en sus productos.

El sabor salado no siempre orienta sobre el contenido en sodio de los alimentos y bebidas de consumo habitual. Un aplicado análisis de la revista Food Magazine da cuenta de elevadas cantidades de sodio en barritas de chocolate, pasteles, caramelos, bebidas refrescantes y yogures. En representación de la Food and Drink Federation británica (FDF), un consorcio que agrupa a fabricantes de alimentos y bebidas, Martin Paterson ha denunciado una campaña por hacer parecer a la industria como la «mala» de todo este asunto. «No es cierto que ocultemos el contenido en sodio de nuestros productos ni que permanezcamos insensibles al problema de la sal frente a la salud». Paterson dio cuenta de reuniones de la FDF con las agencias gubernamentales encargadas de salud pública y consumo, en comunión con los objetivos trazados en el libro blanco para el 2010.

Crisis provechosa

El apocalipsis salino no comporta, en realidad, una zozobra de la industria alimenticia tan aparatosa como pudiera parecer. Al tiempo que se investigan nuevos métodos de conservación distintos de la sal, los fabricantes de condimentos y especias aromáticas andan de enhorabuena; incluso las modalidades de sal de régimen, baja en sodio, constituyen una excepción en la escasa presencia de la sal en los mercados. Las ventas de pimienta negra, por poner un ejemplo, han experimentado un crecimiento del 30% en los últimos 5 años; pero resulta que las hierbas sazonadoras (orégano, tomillo, albahaca, entre otras) han crecido un 124%.

La paradoja es que la porción de consumidores que más sal compra (superando los 2 kg/año) es la de más de 65 años que, a su vez, es la más expuesta a padecer hipertensión arterial. Los analistas de mercado avisan que se trata de una generación educada en la cultura de la sal, que añade sal a todos sus guisos y sus platos casi sin excepción. Por el momento, Europa lidera el consumo de conservantes y condimentos distintos a la sal en el mundo, pero todo apunta a que la tendencia podría extenderse pronto a los demás continentes. Puede que la sal sea barata en su presentación más simple, pero el gravamen más amenazante para todo sistema público de salud es la morbi-mortalidad cardiovascular, que tiene como principal factor de riesgo a la hipertensión arterial, que tiene a su vez como precipitante principal el consumo excesivo de cloruro sódico.

Sólo los costes por atención médica y pérdida de productividad derivados de la hipertensión arterial ascienden en EEUU a 300.000 millones de dólares. La cuestión no está exenta de cierta controversia. Estudios clínicos como el NHANES (1998), llevado a cabo en EEUU comparando el riesgo cardiovascular de un grupo de pacientes con dieta rica en sodio al de otro grupo con dieta baja en sodio, halló que los segundos tuvieron una incidencia de ataques cardiacos superior en un 20% a la de los primeros.


UN POCO DE SAL 


¿Mala, la sal? En absoluto. Nuestro organismo mantiene una relación atávica con el mineral elemento que arranca del mismo origen de la vida. No en vano, la sabia de las plantas y el suero sanguíneo de los animales tiene una composición mineral muy semejante a la de la sal marina.
La sangre humana contiene fisiológicamente casi un 1% de cloruro sódico, esencial en el mantenimiento del equilibrio electrolítico celular. Los deportistas de elite deben tomar tabletas salinas con regularidad a fin de evitar una hipertermia (fiebre) debida a un trabajo muscular excesivo.

En medicina, muy recientemente, se ha visto que determinados síndromes como la fatiga crónica puede tener su origen en un desequilibrio salino, a la vez que microclimas tan particulares como una mina de sal constituyen el hábitat perfecto para un enfermo de asma. Con todo, el consumo excesivo de sal se ha vinculado también a complicaciones del calibre de la hipertensión arterial o el cáncer de estómago.

Que la sal conserva es algo que sabían hasta los egipcios, hace 3.500 años, que la empleaban en el momento de embalsamar a las momias. Los romanos pagaban con sal a sus legionarios, y de ahí proviene precisamente la palabra «salario». En la edad media abundan relatos que se refieren a mercaderes de sal venidos del Sahara africano y del Asia central. La sal, como metáfora de pureza, salud y riqueza, se emplea en la Biblia y en textos literarios de distintas culturas. Según cuenta Montesquieu, los rebeldes de Flandes boicotearon los planes «salinos» de Felipe II en Europa y, de este modo, malograron su Imperio; toda vez que Mahatma Ghandi convirtió la «resistencia a la sal» en un prototipo de la lucha no violenta y desafió al Imperio Británico hasta conseguir la independencia para la India.

1/11/17

Tips y consejos nutricion [1-11-17]

Tips y consejos nutricion [1-11-17]: Tips Nutricion   Una porción de 3 oz de carne, pescado o aves es del tamaño de un típico barra de jabón Para tus niños. A los niños s...

30/10/17

La dieta mediterránea ayuda a reducir el riesgo de cáncer de útero hasta un 46% [30-10-17]


La dieta mediterránea ayuda a reducir el riesgo de cáncer de útero hasta un 46%

  • Quienes la consumen tienen menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer y hasta un 33 por ciento menos de tumores gástricos.
  • Aquellas que se ciñeron a seis elementos de los componentes de la dieta redujeron su riesgo de cáncer de útero en un 46%
La dieta mediterránea tradicional tiene efectos cardioprotectores, se ha visto que quienes la consumen tienen menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer y hasta un 33 por ciento menos de tumores gástricos. Estos no son los únicos beneficios de esta dieta, basada en el consumo de verduras, pescado, hortalizas, frutas, aceite de oliva y huevos, carne roja y alimentos procesados con moderación. Un estudio publicado este miércoles en 'British Journal of Cancer' concluye que la mujeres que consumen una dieta mediterránea podrían reducir su riesgo de cáncer de útero en más de la mitad (57 por ciento).


Dieta Mediterránea

Investigadores italianos analizaron las dietas de más de 5.000 mujeres italianas para ver cómo se ajustaba su alimentación a la dieta mediterránea y si iban a desarrollar cáncer de útero. El equipo separó la dieta mediterránea en nueve componentes diferentes y midió hasta qué punto las mujeres se ajustaban a ellos.

Los investigadores encontraron que las mujeres que se adhirieron a la dieta mediterránea más de cerca por el consumo de entre siete y nueve de los grupos de alimentos beneficiosos redujeron su riesgo de cáncer de útero en más de la mitad (57 por ciento). Aquellas que se ciñeron a seis elementos de los componentes de la dieta redujeron su riesgo de cáncer de útero en un 46 por ciento y las que tomaban cinco, registraron un riesgo un tercio menor (34 por ciento).

Pero en el caso de las mujeres cuya alimentación incluye menos de cinco de los componentes de la dieta mediterránea no redujo su riesgo de cáncer de útero significativamente. "Nuestra investigación muestra el impacto que una dieta sana y equilibrada podría tener sobre el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de útero. Esto añade más peso a nuestra comprensión de cómo nuestras opciones del día a día, al igual que lo que comemos y lo activos que somos, afectan a nuestro riesgo de cáncer", señala la autora principal, Cristina Bosetti, del Instituto de Investigación Farmacológica, en Milán, Italia.


5.000 muejeres sobre dieta Mediterránea


El estudio fue financiado por la Fundación Italiana para la Investigación del Cáncer, la Fundación Nacional de Ciencia de Suiza y la Liga Suiza contra el Cáncer. La doctora Julie Sharp, jefa de información de salud de 'Cancer Research UK', ha explicado que "aunque sabemos que el envejecimiento y el sobrepeso aumentan el riesgo de una mujer de cáncer de útero, la idea de que una dieta mediterránea podría ayudar a reducir el riesgo necesita más investigación, en parte debido a que este estudio se basa en lo que las personas recuerdan que habían comido". "El riesgo de cáncer se ve afectado por nuestra edad y nuestros genes, pero un estilo de vida saludable también puede desempeñar un papel en la reducción del riesgo de algunos tipos de cáncer. No fumar, mantener un peso saludable, la actividad física, comer de forma saludable y reducir el consumo de alcohol ayuda a reducir las probabilidades", concluye.
 

29/10/17

La antianemia: la vitamina B12 [29-10-17]


La antianemia: la vitamina B12

Los científicos y nutricionistas la conocen como “cobalamina”. El último miembro oficial del “complejo B”, la vitamina B12, es una de las más importantes. Su función principal: fabricar glóbulos rojos saludables.

Todas las células del cuerpo, no sólo los glóbulos rojos necesitan la cobalamina para crecer y dividirse apropiadamente. Pero además, la B12 se involucra en la producción de la capa protectora de las células nerviosas. Como trabaja en combinación con otras vitaminas (especialmente la B6 y el ácido fólico), ayuda a convertir los carbohidratos, grasas y proteínas de los alimentos en energía para las células, sin dejar de mencionar su función sobre el sistema inmunológico.

¿Soy deficiente?

A veces, cuando se requieren cantidades pequeñas de un elemento, pensamos que podemos conseguirlo fácilmente alimentándonos apropiadamente. Como hemos visto en artículos anteriores, por razones de edad, de salud o por interferencia de otros medicamentos, no siempre somos capaces de absorber los nutrientes en la cantidad y calidad que el organismo requiere en determinadas etapas. Y comienzan los problemas.

En el caso de la cobalamina, ésta sólo se consigue por vía de alimentos de origen animal como el hígado, los huevos, el pescado y la carne. Pero, aún y a pesar de que se necesita muy poco (2.4 mcgs en el caso de los adultos), el cuerpo tiene que tener capacidad para absorberlo apropiadamente. Nuestro estómago produce una sustancia, el factor intrínseco, que ayuda a la absorción de la B12.

El síntoma más obvio de deficiencia de vitamina B12 es la anemia.

¿Quiénes están en riesgo? 

Hay grupos muy distintivos:

- Los vegetarianos estrictos, porque vimos que la B12 sólo aparece en alimentos de origen animal, por lo que se les recomienda tomar suplementos para prevenir la deficiencia;

- Los adultos mayores de 50 años: a medida que envejecemos nuestro organismo produce menos factor intrínseco, por lo que absorbe menos cobalamina. En algunos casos deja de producirlo.

- Madres lactantes: el niño consume lo mejor de la madre. Se recomiendan los suplementos vitamínicos o buscar mayor cantidad de cobalamina en alimentos.

- Si ha sufrido operaciones del estómago donde se ha removido parte del mismo: puede no estar produciendo suficiente factor intrínseco en la parte que le queda. Consulte con su médico la toma de suplementos vitamínicos.

- Si fuma o si toma medicamentos para tratar úlceras o gastritis severa.

La deficiencia de B12 puede no aparecer de inmediato en los resultados de un hemograma. Antes de que el médico pueda detectarlo, puede que esté experimentando síntomas y no saberlo. En el caso de los envejecientes, los síntomas parecen afectar primero el sistema nervioso y comienzan a sentir “pinchazos” o adormecimiento en manos y pies; depresiones y cambios de humor, dificultad para dormir, pérdida de memoria y de balance. En estudios recientes se ha vinculado la deficiencia de cobalamina con casos de depresión severa en ancianas.

En personas menos adultas, los síntomas tardan en aparecer, pero son evidentes: se enferma con mayor frecuencia, presenta casos de diarreas, pérdida del apetito y vómitos. Los rasgos de la anemia son fácilmente identificables: cansancio y debilidad extrema, palidez, falta de aire, uñas quebradizas, etc. El tratamiento debe ser inmediato y tienden a desaparecer los síntomas al recibir suficiente vitamina B12.

Viendo de dónde se obtiene esta preciosa vitamina, conociendo como ama de casa que soy los precios de las carnes y los pescados, me pregunto… ¿No es este un país de anémicos?


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Chile con carne

Ingredientes (Para 4 raciones)

2 cdtas. De aceite
1 cdta. De mantequilla
1 libra de carne molida de res
2 cebollas medianas finamente picadas
Media taza de apio finamente picado
1 lata de tomates
1 lata de habichuelas rojas
Sal y pimienta
1 cda. De mostaza
2 cdtas. De Chile en polvo
1 cdta. De páprika
1 cdta. De sal de ajo

Preparativos:
Caliente en una sartén grande el aceite y derrita la mantequilla. Sofría la carne molida junto con la cebolla y el apio a fuego lento. Agregue los otros ingredientes y deje cocer a fuego lento de 25 a 30 minutos. Sirva bien caliente.

28/10/17

La dieta mediterránea reduce la depresión [28-10-17]


La dieta mediterránea reduce la depresión

Un trabajo internacional con participación de la Universidad de Valencia, publicado en 'The Lancet Psychiatry', destaca la importancia de la nutrición para el mantenimiento de la salud mental. Hoy día está demostrado, afirman los investigadores, que la deficiencia de ciertos nutrientes puede ocasionar trastornos psiquiátricos, como la depresión. Para evitarlos, la dieta mediterránea resulta clave.
 Un trabajo internacional con participación de la Facultad de Medicina y Odontologia de la Universidad de Valencia, publicado recientemente en The Lancet Psychiatry, destaca la importancia de la nutrición para el mantenimiento de la salud mental.

El profesor de Psiquiatría Vicent Balanzá, también psiquiatra en el departamento del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, ha participado en la revisión científica elaborada por miembros de la International Society for Nutritional Psychiatry Research (ISNPR) sobre la importancia de la medicina nutricional, su investigación y futuro, puesto que “se ha demostrado que la calidad de la dieta y las deficiencias de ciertos nutrientes esenciales son determinantes básicos para la salud física y mental”.

De hecho, la nutrición “se ha convertido en un factor clave para la elevada prevalencia e incidencia de enfermedades mentales muy frecuentes, como por ejemplo la depresión. Este equilibrio alimentario es tan importante en psiquiatría como lo es en otras especialidades médicas, como cardiología o endocrinología”, apunta Balanzá en un comunicad o de la UV.

El investigador comenta, además, que el cerebro humano, para lograr un funcionamiento óptimo, “necesita una adecuada ingesta de nutrientes claves, como los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga Omega-3, aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B (fólicos y B12), vitamina D y minerales como el zinc, el magnesio y el hierro. Una dieta equilibrada y de alta calidad, como es la mediterránea, los aporta; en casos de deficiencias, sin embargo, los suplementos nutricionales son recomendables”.

La dieta mediterránea aporta salud mental

Con esta publicación en ‘The Lancet Psychiatry’, los expertos mundiales en psiquiatría nutricional proponen abrir un debate sobre el papel creciente de la dieta en psiquiatría y salud mental.

“A nivel poblacional, teníamos pruebas científicas de que la dieta mediterránea se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y deterioro cognitivo. Ahora, también sabemos que reduce el riesgo de depresión. Son argumentos contundentes para conservar un tesoro cultural -y salutífero- que se ha transmitido a lo largo del tiempo”, recalca Vicent Balanzá.

Por otra parte, la etiología de las enfermedades mentales es extraordinariamente compleja y, por eso, su tratamiento también lo es.

“Esperar que todas las personas con problemas de salud mental se recuperen solo con fármacos corresponde a una visión muy limitada de la realidad. En nuestro artículo defendemos que el futuro inmediato de la psiquiatría necesita de un abordaje más amplio, en el cual los factores nutricionales son un elemento esencial para lograr mejores resultados en salud, funcionamiento y calidad de vida”, concluye el investigador.

Más ácidos grasos

Diversos estudios han señalado la utilidad de uno de los productos que menciona Balanzà, los ácidos grasos omega-3, en el tratamiento de trastornos depresivos y de otros trastornos psiquiátricos.

Investigaciones poblacionales, por ejemplo, han relacionado el hecho de comer grandes cantidades de pescado (ácidos grasos omega-3) con bajos niveles de depresión grave; mientras otros estudios han relacionado los omega-3 con la salud mental general y otros han revelado que los omega-3 pueden ser beneficiosos para los pacientes con trastorno bipolar (estos ácidos grasos se pueden consumir como suplemento dietético o a través de pescados como los arenques, la caballa, el atún y el salmón. También se encuentran en algunas fuentes vegetales como las semillas de lino, los cañamones y las nueces).